Lo que la ciencia explica sobre el movimiento, la energía y el cuerpo femenino
Hay una frase que se repite mucho entre mujeres de nuestra comunidad:
“Vivo cansada… pero supongo que es normal.”
Y lo dicen con resignación, como si el cansancio fuera una consecuencia inevitable de la edad, del trabajo, de la menopausia o de la vida misma.
Pero no lo es.
El cuerpo humano no está diseñado para ahorrar energía quedándose quieto.
Está diseñado para regular su energía a través del movimiento.
Esta idea —tan simple como poderosa— es uno de los mensajes centrales del libro Exercised, y cambia por completo la forma en que entendemos el cansancio, el ejercicio y la falta de energía.

El gran error moderno: movernos menos para “guardar energía”
Durante años nos han hecho creer que:
si estás cansada, debes descansar más
si no tienes energía, es mejor no moverte
si el cuerpo se siente pesado, algo está fallando

Desde una perspectiva evolutiva, esto no tiene sentido.
En Exercised, Lieberman explica que el cuerpo humano no evolucionó para estar en reposo prolongado. Durante miles de años, el movimiento fue parte natural de la vida cotidiana: caminar, cargar, agacharse, levantarse, empujar, sostener.
El cuerpo aprendió algo muy claro:
La energía no se guarda inmóvil. La energía se activa con el movimiento.
“Nuestro cuerpo no genera energía para moverse.
Genera energía porque se mueve.”
Esta es una de las ideas más importantes del libro.
Cuando te mueves de forma regular:
el metabolismo se vuelve más eficiente
las mitocondrias (las “fábricas de energía” de las células) funcionan mejor
el sistema hormonal se regula
el cerebro interpreta que el cuerpo es necesario y funcional
Por eso, aunque parezca contradictorio:
El ejercicio no te quita energía. Te la devuelve.
Y aquí es donde muchas mujeres se sorprenden, porque sienten que no tienen energía para empezar.

¿Por qué en la menopausia el cansancio se siente más fuerte?
Durante esta etapa:
disminuye la masa muscular
el metabolismo se vuelve menos eficiente
el cuerpo pierde estímulos de fuerza
el cerebro recibe más señales de “ahorro”
Cuando el movimiento baja, el cuerpo entra en modo conservación.
Y ese modo se siente como:
fatiga constante
pesadez
apatía
sensación de falta de energía incluso al despertar
No porque el cuerpo esté fallando, sino porque le falta estímulo.
Lo que dice la evidencia científica (no la motivación)
Estudios publicados en The Journal of Aging and Physical Activity muestran que el ejercicio regular —en especial el entrenamiento de fuerza— en mujeres adultas y adultas mayores:
mejora los niveles de energía
reduce la fatiga crónica
mejora la función metabólica
favorece la autonomía física
No se trata de hacer más cardio ni de entrenar más tiempo.
Se trata de estimular al cuerpo de la forma correcta.
No necesitas hacerlo perfecto
Necesitas hacerlo constante
Exercised deja algo muy claro:
el cuerpo no necesita rutinas extremas ni entrenamientos perfectos.
Necesita:
regularidad
estímulos repetidos
movimiento con sentido
El cuerpo responde mejor a lo que se repite que a lo que se hace una sola vez con intensidad.
Cierre | Irene + comunidad

Sentirse cansada todo el tiempo no es una condena.
Tampoco es una señal de debilidad.
Muchas veces es simplemente un cuerpo que dejó de recibir el mensaje que necesita: muévete, te necesito fuerte.
Moverte no es un castigo.
Es una conversación con tu cuerpo.
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de hacerlo posible, constante y sostenido en el tiempo.

Lo que escuchamos esta semana en Target-50
“Pensé que estaba cansada porque ya no tenía energía… y resultó que estaba cansada porque ya no me movía.”
Fuentes
Lieberman, D. Exercised: Why Something We Never Evolved to Do Is Healthy and Rewarding. Pantheon Books.
The Journal of Aging and Physical Activity – Exercise, fatigue and energy regulation in older adults.